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Como suele ser habitual en la historia de las cavidades, el hallazgo fue por casualidad, y una fisura abierta en la solana de la localidad de Llamazares, despertó el interés de un vecino del pueblo , quien realizó la primera entrada y exploración de los primeros metros de la cavidad, rapidamente lo puso en conocimiento de su amigo Avelino, hombre curtido en el monte y gran conocedor de todos estos lares, este no dió gran inportancia al comentario, pues la zona está plagada de huecos y hoquedades diversas que discurren por la caliza con escaso o nulo valor espeleológico. Pero tanta fue la insistencia, que no pudo evitar realizar una pequeña incursion con su amigo y vecino, rapidamente se dió cuenta de la singularidad la gruta, y poco a poco la hizo su casa en piedra, bautizando las salas y las formaciones. Pero aquello no podía querdar así... y quien mejor que su mentor Rufino Gonzalez para dar a conocer la cavidad por todos rincones del pais, para que pudiera disfrutarse por todos y preservarse del expolio. La boca de la cueva se abre a 1475 m de altitud, y está catalogada como de interés faunístico, según el Atlas de León, una entrada triangular da acceso a una galeria descendente. Esquematicamente la cueva tiene forma de H, con dos galerias paralelas unidas entre sí por otra galeria caótica, interrumpida por un pozo ciego de 46 metros. De ambas galerias,( la de la derecha es la que adaptada a las visitas), tiene mayor altura y anchura. La peculiaridad principal de esta cueva y que la hace una de las más originales del mundo es precisamente el cúmulo de pequeños elementos geológicos de origen orgánico, singulares y únicos que difieren por completo de las típicas estalagtitas y estalagmitas que conocemos, presentando así mismo una fase de rejuvenecimiento posterior a la fase de calmatación. Su formación de caracter orgánico tiene su origen marino, con una antiguedad de 200 millones de años, sus formaciones coralinas están en desarrollo, en uno de los casos mas interesantes de este proceso geológico. Las tonalidades suavenente ananrajadas de las formaciones coralinas de la cueva Coribios Llamazares dibujan la génesis de la belleza en los fondos oscuoros. En su interior el color rojo es domionante, en enmarcando las aristas laberínticas de las formas, al carbonato calcico se le une la destilación milenaria de hierro, carbono o magnesio e incluso cobalto, cuyas huellas quedan plasmadas en las eliptitas que crecen en aparente desorden. Debemos remontarnos a unos 200 millones de años para conseguir entender el origen de esta maravilla. En aquella época, el espacio donde se encuentran hoy las cuevas, pertenecía a un espacio marino. Con el paso de los años, la orogénesis alpina elevó estos terrenos a los altos nives que hoy ocupan. En los últimos 40 millones de años, han sido las aguas las que se han encargado del resto; éstas han ido filtrándose y disolviendo la caliza, dando origen a otras nuevas estalagtitas tanto en el techo como en las paredes laterales. Estas últimas se mezclan a veces por todas partes con las de origen orgánico que se formaron en un principio, dando como resultado un espectacular paisaje que convierte a la Cueva de LLamazares en un centro de interés geológico y turístico diferente al resto de las cuevas del país y única en toda Europa.
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